Materia negativa para propulsión antigravitatoria de naves interestelares

El profesor Cavor acaba de hacer un descubrimiento que revolucionará el mundo: una sustancia a base de helio y otros metales que tiene la fantástica propiedad de anular la fuerza de la gravedad. En un alarde de modestia y humildad típicamente científicas decide bautizar dicha sustancia con el evocador nombre de cavorita. Y para mostrar a la humanidad su proeza decide construir una nave espacial en forma de esfera con objeto de viajar hasta la Luna. Una vez allí, se encuentra con una raza de criaturas insectoides gigantes inteligentes.

El método empleado para propulsar la nave consiste, básicamente, en impregnar su superficie con cavorita. Haciendo uso de sus propiedades antigravitatorias, el vehículo se ve repelido por la superficie terrestre, alejándose paulatinamente sin necesidad de ninguna otra clase de combustible. Mediante unas persianas móviles distribuidas por la superficie de la esfera que se abren y cierran a voluntad se consigue exponer una mayor o menor superficie del vehículo a la acción de la cavorita, con lo que éste se puede dirigir convenientemente hacia el destino elegido.

Los dos párrafos anteriores hacen alusión al argumento de la novela titulada Los primeros hombres en la Luna (The First Men in the Moon, 1901) escrita por el inigualable H. G. Wells. Posteriormente, sería llevada al cine bajo el inspirador título de La gran sorpresa (First Men in the Moon, 1964), aunque ya existía una versión muda previa de 1919.

Desde que se conocen las cuatro interacciones fundamentales que rigen el universo (gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil), el ser humano ha intentado comprenderlas, controlarlas y dominarlas. Hemos enviado sondas espaciales que han abandonado prácticamente nuestro sistema solar, la energía que utilizamos proviene de reactores nucleares o centrales hidroeléctricas mayoritariamente, viajamos en trenes que se desplazan a enormes velocidades gracias al fenómeno de la levitación magnética, etc., etc.

Y, sin embargo, a pesar de todos estos avances, nunca hemos logrado apantallar la fuerza gravitatoria de modo semejante a como lo hemos hecho con las fuerzas eléctrica y magnética, por ejemplo. Estamos habituados a que las fuerzas eléctricas y magnéticas sean de carácter tanto atractivo como repulsivo, pero desde que sir Isaac Newton nos obsequiase con su célebre ley de la gravitación universal, que afirma que la fuerza entre dos cuerpos cualesquiera dotados de masa siempre es atractiva, hemos estado buscando la manera de soslayar este principio. ¿Cómo conseguir bloquear o anular la atracción gravitatoria y, sobre todo, cómo invertirla y hacerla repulsiva, de modo semejante al maravilloso descubrimiento del profesor Cavor?

Quizá una de las personas que hayan estado más cerca (al menos así lo afirma él mismo) de alcanzar semejante hazaña haya sido el físico ruso Eugene Podkletnov, quien en 1992, mientras trabajaba en la Tampere University of Technology, en Finlandia, afirmó haber llevado a cabo un experimento con ayuda de un disco superconductor que rotaba a gran velocidad y que parecía reducir el peso de los objetos situados por encima del mismo hasta en un 0,3 %. Posteriormente, en 1996, refinó su técnica y llegó a medir disminuciones del 2 %. El denominado "efecto Podkletnov" no era magnético, pues se puso mucho cuidado en realizarlo con materiales de todas clases, magnéticos o no.


El descubrimiento del físico ruso despertó una enorme controversia en todo el mundo y multitud de grupos de otros centros de investigación intentaron reproducir los resultados, al parecer sin lograrlo. Podkletnov fue despedido de la universidad finlandesa, aunque sigue afirmando que varios colegas en Canadá e Inglaterra han logrado obtener resultados similares a los suyos. Sea como fuere, la verdad es que muchos colegas creen que el científico ruso no está en sus cabales o, como poco, falseó sus resultados.

Pero volvamos de nuevo al mundo de la ciencia ficción. ¿Podría existir una sustancia con las propiedades de la cavorita, tal vez dotada de masa negativa, en el sentido "clásico"? Al fin y al cabo, la singular "materia exótica" posee un comportamiento repulsivo y una densidad de energía negativa. ¿No cabría la posibilidad de que fuésemos capaces de disponer de cuerpos dotados con una masa negativa? ¿Qué comportamiento mostrarían estos cuerpos en presencia de otros, de la misma clase o diferente que la suya?


Imaginemos por un momento que la nave espacial del profesor Cavor fuese agraciada con una masa negativa, cortesía de la fantástica cavorita. Admitamos, asimismo, que las leyes de Newton siguen teniendo validez. ¿Cómo se moverá la esfera antigravitatoria con respecto a la Tierra? Veámoslo.

La ley de la gravitación universal afirma, como ya dije más arriba, que dos masas cualesquiera ejercen fuerzas mutuas que crecen con los valores de dichas masas y, en cambio, disminuyen en relación inversa con el cuadrado de su separación. Así pues, un cuerpo como la Tierra (con masa positiva) ejercerá una fuerza sobre la cápsula espacial (con masa negativa) que será repulsiva.

Lo anterior significa que si imaginamos el cuerpo de masa negativa situado, a efectos de claridad explicativa, sobre la vertical del punto de la Tierra en que nos encontremos, la fuerza ejercida por nuestro planeta sobre aquél llevará la dirección vertical en sentido ascendente. Por otro lado, si la tercera ley de Newton es válida, la misma fuerza pero opuesta (en este caso, vertical en sentido descendente) actuará sobre la Tierra debido a la acción de la nave espacial embadurnada de cavorita. ¿Significa todo esto que ambos cuerpos (Tierra y nave) tenderán a separarse alejándose paulatinamente el uno del otro? Detengámonos por un momento en esta cuestión.


Obviamente, en el caso de que los dos objetos tuviesen masas positivas, sabemos que ambos ejercerían fuerzas mutuas dirigidas, en sentido vertical descendente sobre la nave y vertical ascendente sobre la Tierra, respectivamente. De este modo, ambos cuerpos "caerían" el uno hacia el otro. Pero esto no es más que una consecuencia de la segunda ley de Newton. En efecto, esta ley de la dinámica clásica afirma que la aceleración con que se desplaza un objeto tiene la misma dirección que la fuerza neta que actúa sobre él (en lenguaje matemático, F = m a, donde las negritas denotan magnitudes de carácter vectorial). Sin embargo, otra cosa muy distinta es el sentido del vector aceleración, que coincidirá con el de la fuerza siempre y cuando el signo de la masa sea positivo. Así, cuando se considera el movimiento de la nave con masa positiva con respecto a la Tierra, éste debe ser de caída hacia la superficie del planeta, tal y como estamos acostumbrados a ver. Equivalentemente, se puede afirmar que es la Tierra la que cae hacia la nave. Hasta aquí, todo parece bastante normal y de acuerdo a nuestra experiencia.

Ahora bien, regresemos de nuevo a la situación en que la nave espacial cuenta con la inestimable asistencia de la cavorita. Si se le aplica la segunda ley de Newton, la conclusión a la que se llega es que, dado el signo negativo de su masa y que la fuerza que la Tierra ejerce sobre ella lleva la dirección vertical ascendente, entonces el movimiento será vertical descendente (fuerza neta y aceleración son ahora opuestas). Dicho de otro modo: la nave de masa negativa cae hacia el suelo exactamente de la misma forma que si tuviese masa positiva. Siguiendo un razonamiento análogo para el movimiento de nuestro planeta, éste se alejaría en sentido opuesto al de la nave, es decir, verticalmente en sentido descendente. En resumen, ambos cuerpos no se moverían el uno hacia el otro en sentidos opuestos (como cuando tenían masas positivas) sino en el mismo sentido, con la salvedad de que el de menor masa (en este caso, la cápsula espacial), debido a su proporcionalmente mayor aceleración, alcanzaría finalmente al de mayor masa. Profesor Cavor, su gozo en un pozo...

Todo lo anterior fue aprovechado por el físico y célebre autor de ciencia ficción Robert L. Forward para proponer una forma de propulsión de naves espaciales que podrían superar la velocidad de la luz y sin los problemas de aceleración excesiva que acabasen con la tripulación.


Si aún no os ha quedado suficientemente claro que en esto de la antigravedad algo no encaja o no puede ser, al menos en el sentido clásico de suponer las masas con signo negativo, pensad por un momento en un caso totalmente análogo al anterior, es decir, el de la nave antigravitatoria y el planeta con masa positiva. Imaginemos dos partículas muy pequeñas, inicialmente en reposo e idénticas en todos los aspectos excepto en uno: una tiene masa positiva y la otra negativa. Según lo visto en el párrafo anterior, al dejarlas en libertad, e interaccionar entre sí, las dos partículas deberían desplazarse en el mismo sentido y con la misma aceleración. Por lo tanto, sus velocidades respectivas también deberían incrementarse continuamente, mientras que al mismo tiempo la separación entre ambas debería permanecer inalterada. ¿De dónde procedería la energía necesaria?



Fuentes:

Time Travel and Warp Drives: A Scientific Guide to Shortcuts Through Time and Space Allen Everett and Thomas Roman. The University of Chicago Press, 2012.
How to Destroy the Universe and 34 Other Really Interesting Uses of Physics Paul Parsons. Quercus Books, 2011.

Dos años de amor


"Aquel que divulga para uno solo, divulga para el mundo entero." 
[Mi Talmud]






¡GRACIAS!



Carta abierta a un imbécil

Querido imbécil:


Vaya por delante que no tengo ni por qué dirigirme a ti ni me sobra el tiempo para hacerlo, pero es que esta semana estoy en crisis y no se me ocurría nada que publicar. De todas formas, creo que después de más de 10 años divulgando, y con toda la ilusión del mundo, para mentes mucho más avanzadas que la tuya, va siendo hora de que te aclare unas cuantas cosas que aún no has entendido. Voy con ellas. Ah, y no te tomes lo que viene a continuación como insultos. Llamar a las cosas por su nombre no es insultar. Además, si no eres imbécil, esto no va por ti y entonces para qué sentirte ofendido.

Verás, esto es un blog de divulgación científica. Está enfocado principalmente al campo de la física, esa materia que no soportabas en el colegio, instituto o universidad. Claro que tampoco te molestaste mucho en entenderla y seguramente culpabas a tu profesor por no hacértela interesante ni comprensible. ¡Pobrecito de ti! Con lo que tú lo estabas deseando y todo lo que ponías de tu parte...

Como te iba diciendo, este blog trata de física. Pero no de cualquier manera. Esto es un PEDAZO de blog de FÍSICA. Aquí se explica física de verdad, como la del colegio, instituto o universidad. La diferencia es que esta física la explico YO, la AMA DOMINATRIX de este PEDAZO de blog. Y lo hago a mi manera, que puede gustarte o no gustarte. Realmente, como eres un imbécil me importa muy poco. Prefiero que lo disfruten otros porque tú nunca serás capaz. Y no serás capaz porque la envidia te corroe, eres un envidioso, un resentido, un amargado, no tienes vida propia y te dedicas a tocar los cojones de todos aquellos que son mejores que tú, que son la gran mayoría de las personas que habitan este planeta. Porque, no te engañes, tú formas parte de una minoría despreciable, absurda, que está aquí únicamente para que el resto del mundo destaque por encima de ti sin esforzarse demasiado. Las personas como tú son como la mala hierba. Ya es hora de que alguien te lo diga y bien clarito, para que lo entiendas de una vez por todas. La elegancia y la educación quedan hoy fuera de lugar.



Continúo. El caso es que desde hace un tiempo me estoy empezando a cansar de ver cosas despreciables, mezquinas, rastreras, de las que tú y otros de tu calaña hacéis gala por esos mundos de sabana africana poblada por elefantes anaranjados de cacharrería. Al parecer, te molesta especialmente que yo y otros como yo usemos nuestras cuentas de twitter o facebook para dar toques de atención o hagamos publicidad sana de nuestro honrado, desinteresado y brillante trabajo como divulgadores. Te dedicas a espiar nuestras acciones y movimientos y luego, fruto de tu rabia, impotencia y complejo de inferioridad, haces gala de un ego ridículo y no se te ocurre mejor estrategia que la de destruir, sembrar discordia, descalificar con toda tu infecta y asquerosa mala baba, intentando que otras personas de mente limpia, abierta y con ansias de aprender puedan acceder a los contenidos que mi brillante intelecto y el de otros creamos. Eres tan miserable que solamente te mereces unas pocas líneas más. Recuerda: mi ego es "el" ego y mi complejo de superioridad siempre estará por encima del tuyo.

Y utilizaré estas pocas líneas para decirte que ni pienso cambiar de forma de escribir (me ha costado mucho ser perfecta) ni mucho menos de forma tan honrada de publicitar mis escritos. No toda publicidad es irrelevante, ni spam, ni cansina. Simplemente, es necesaria para que personas sanas, sin cuadros clínicos mentales anormales, puedan acceder a muchas de las maravillas que se pueden encontrar aún en este mundo. Mi cuenta de twitter no es para hacer amigos, la de facebook de mi blog tampoco y mi divulgación no es para ti (ya sabes eso de la miel y el asno, ¿verdad?). No tengo que caerte bien, no quiero caerte bien. Es más, no pienso dedicarte ni dos líneas más. ¡Lárgate por ahí y menéatela en otro lado! Yo ya me toco sola y muchos más están deseando hacerme lo mismo.


Tu némesis, ahora y siempre...


Agatha






Que 100 años no es nada...

Hoy os traigo un tema muy especial para mí en lo personal: la fusión nuclear. Si recordáis, hace aproximadamente un mes tuve el privilegio y la suerte de ser invitado a participar en el programa de Sevilla Web Radio La Buhardilla 2.0 para charlar durante una media hora, que se me hizo cortísima, sobre mi actual línea de investigación en la universidad: los nuevos materiales para empleo en reactores nucleares de fusión.

Obviamente, en tan solo 30 minutos son pocas cosas las que se pueden contar y explicar para que todo el mundo las pueda entender, pues la física involucrada no es trivial, especialmente. De todas formas, a un nivel bastante elemental, hice lo que pude con toda la ilusión de la que fui capaz. Hasta hoy, el podcast del programa ha recibido más de 11.200 descargas, lo que me hace muchísima ilusión, sinceramente.

Pues bien, hace algo más de una semana, recibí una invitación de Javier Peláez (@irreductible), responsable de blogs de la talla de La Aldea Irreductible o el excelente podcast Catástrofe Ultravioleta. Me propuso que escribiera un artículo de tema libre para el Cuaderno de Cultura Científica. ¿Y qué creéis que se me ocurrió? Pues, nada menos que poner por escrito, pero mejor explicado y con un poco más de extensión, mi intervención en La Buhardilla 2.0

Asimismo, en el mismo programa me comprometí a escribir una serie de posts en los que intentaría contar muchas otras cosas que habían quedado en el aire sobre un tema apasionante como es el de la fusión nuclear. Y yo cuando prometo, cumplo...

En este enlace podéis leer el primero de la serie prometida. Espero que os guste y después sigáis la saga. He explicado las cosas con mi maestría habitual...



Todos vosotros zombis

22:17 horas del 7 de noviembre de 1970 en Pop's Place, un pequeño bar en la ciudad de New York. El camarero limpia una copa de coñac, cuando entra Madre Soltera. Madre Soltera era un muchacho de unos 25 años de edad que solía frecuentar el bar. Su mote se debía a que siempre que alguien le preguntaba a qué se dedicaba, respondía diciendo que era una madre soltera. 

El camarero, un agente temporal de servicio, intenta entablar conversación con Madre Soltera. Su misión secreta es reclutarle para el cuerpo de agentes temporales. 

Madre Soltera se gana la vida contando historias "a cuatro centavos por palabra". Dice contar historias increíbles y que esta palabra tiene un sentido diferente al habitual cuando él la pronuncia. El camarero apuesta con él que su historia no le sorprenderá. 

Madre Soltera comienza el relato de su propia vida. Afirma ser un bastardo, sus padres no estaban casados. Más aún, en su familia nadie se casa, todos son bastardos. Le cuenta que al nacer era una niña, una niña que había sido abandonada en un orfanato de Cleveland en 1945, cuando apenas contaba con un mes de edad. Al cumplir 18 años conoció a "un tipo de ciudad con sus billetes de cien dólares". Una noche, poco tiempo después de conocerlo, la acompañó hasta su casa y le dijo que la quería. Le dio un beso de buenas noches y nunca más volvió a verlo. 

Poco después, Jane, que así se llamaba Madre Soltera cuando era una muchacha, descubre que está embarazada del tipo misterioso del fajo de billetes de cien dólares. Abandonada por todos, acaba en un hospital de caridad. Al dar a luz a una niña, el cirujano le revela que posee dos conjuntos de órganos sexuales, uno masculino y otro femenino, ambos inmaduros aunque no lo suficiente como para no permitirle alumbrar una nueva vida. Desgraciadamente, el aparato reproductor femenino queda inservible tras el parto y le es extirpado, convirtiéndose en hombre a partir de entonces. 


A las cuatro semanas de haber parido y, mientras aún se está recuperando en el hospital, su bebé es secuestrado durante un descuido de la enfermera por un hombre que afirma ser su tío. Tras otros once meses en el hospital, triste, amargado, abandonado, desolado y con una idea obsesiva de venganza, decide cambiarse de nombre y se muda a New York. Allí se dedica a cocinar en un tugurio y después se establece como taquígrafo. 

Entonces, en ese mismo momento de la narración el camarero le propone algo inesperado. Le dice que sabe quién es el padre de su hija secuestrada que la había abandonado al quedarse embarazada y le ofrece atraparlo para vengarse. Sin embargo, antes de entregárselo, y a cambio, le propone aceptar "una buena paga, trabajo seguro, cuenta de gastos ilimitada, ser tu propio jefe y grandes cantidades de variedad y aventura.

Son las 23:00 cuando el camarero y Madre Soltera pasan al otro lado de la barra del bar. Se dirigen a la trastienda, mientras en el tocadiscos suena "I'm my own grandpaw". Tras una puerta cerrada con llave, una maleta. En su interior, un Equipo de Campo Transformador de Coordenadas del USFF, serie 1992, modelo II. 

Madre Soltera pregunta: "¿Qué es eso?" El camarero responde: "Una máquina del tiempo.

El camarero de Pop’s Place y Madre Soltera (os recuerdo que era un hombre de 25 años) viajan con ayuda de la máquina del tiempo hasta el 3 de abril de 1963. A diferencia del artilugio estático que poseía el Viajero a Través del Tiempo, el protagonista de la célebre novela de H.G. Wells, que únicamente permitía el viaje temporal, con la máquina ocupando siempre el mismo lugar del espacio (y paradójicamente, no colisionando consigo misma), ahora el artilugio permite a los protagonistas trasladarse también a otro lugar. Así, hacen acto de presencia, como dije antes, el 3 de abril de 1963, pero esta vez a las 10:30 horas en Cleveland. Una vez allí, el camarero entrega a Madre Soltera un buen fajo con billetes de cien dólares y le abandona. Éste conoce a una muchacha joven llamada Jane y entabla una breve relación con ella, que acaba con sexo ocasional y embarazo no deseado. 

Transcurren los días (en tiempo lineal, el normalito de toda la vida) hasta que el día 24 de abril de 1963, mientras vigila a la feliz pareja, el camarero espera hasta que ambos se despiden. En ese momento, se acerca a Madre Soltera, le agarra por el brazo y le dice: “Eso es todo, hijo. He vuelto para recogerte.” Acto seguido, vuelve a poner en acción la máquina del tiempo y ambos se trasladan al 12 de agosto de 1985, junto a la base de las Montañas Rocosas, donde se encuentran los cuarteles generales temporales. Allí, Madre Soltera es abandonado una vez más y emprende una vida normal mientras hace carrera en el cuerpo de viajeros en el tiempo. En una de las misiones que le son encomendadas es enviado hasta una fecha indeterminada poco antes del 7 de noviembre de 1970, se hace camarero y empieza a trabajar en un bar conocido como Pop’s Place, en la ciudad de New York. Cuando llega el día antes aludido, a las 22:17 horas, se encuentra con un hombre joven, de unos 25 años de edad conocido como Madre Soltera, cuya obsesión consiste en vengarse del hombre que la dejó embarazada siete años atrás y encontrar a su hija secuestrada poco después del parto, cuando antes de una operación de cambio de sexo era una chica de 18 años llamada Jane. El camarero le ofrece ayuda, a cambio de que se aliste en el cuerpo de viajeros del tiempo, una profesión bien remunerada y plena de emociones y aventuras. Madre Soltera acepta y ambos parten en una máquina del tiempo hasta el 3 de abril de 1963, donde éste último es abandonado con unos cuantos fajos de billetes de cien dólares. El camarero, a su vez, continúa viaje hasta el 10 de marzo de 1964 a las 17:00 horas en Cleveland. Allí coge un taxi, se dirige al hospital donde había alumbrado Jane a su hija cuatro semanas antes (hacia el 10 de febrero de 1964) y la secuestra haciéndose pasar por su tío. Con el bebé en su poder, viaja nuevamente hasta el 20 de septiembre de 1945 a las 00:10 horas de Cleveland y lo abandona a las puertas de un orfanato. Pone en marcha una vez más la máquina del tiempo y se traslada hasta el 24 de abril de 1963 hacia las 11:00 en Cleveland. Sigilosamente, vigila en secreto a Jane, que se encuentra en compañía de un individuo. Tras despedirse, después de una noche de amor, el camarero coge por un brazo al desconcertado individuo y se lo lleva hasta el 12 de agosto de 1985, justo en la base de las Montañas Rocosas. 


Un nuevo salto hasta el 7 de noviembre de 1970, pero esta vez a las 23:01 horas en el bar Pop’s Place de New York, tan sólo un minuto después de haber abandonado el mismo lugar en compañía de Madre Soltera. Cierra el bar y deja una nota al encargado del turno de día en el que le comunica que acepta la oferta de compra. Por último, salta hasta el 12 de enero de 1993 a las 22:00 horas en la misma base de las Montañas Rocosas, dentro del cuartel general temporal DOL. 

Si habéis aguantado hasta aquí, habéis sido testigos y víctimas de la probablemente más célebre historia de viajes en el tiempo que haya pergeñado una mente humana. Como muchos de vosotros ya habréis adivinado, se trata, en efecto, del cuento “Todos vosotros zombis”, de Robert A. Heinlein. La historia de Heinlein constituye el ejemplo perfecto de la denominada paradoja sexual del viaje en el tiempo. Si no os suena esta denominación, que suele aparecer en los textos especializados en el tema de los viajes temporales, os lo diré con otras palabras. Es algo así como la famosa pregunta de “qué fue antes, el huevo o la gallina”, la cual parece conducirnos una y otra vez al punto de partida. Es como una serpiente que se muerde la cola, un Uróboros, el símbolo de la Gran Paradoja. 


¿De dónde proceden Jane, su bebé, Madre Soltera, el enigmático personaje cargado de fajos con billetes de cien dólares y el camarero sabihondo? Pues si uno lee atentamente la historia y se dopa un poco con alguna que otra pastilla contra el mareo, enseguida caerá en la cuenta que son todos ellos el mismo personaje que se va encontrando en todas las situaciones con versiones de sí mismo, ya sean del futuro o del pasado. Jane es su propia madre porque nació de sí misma cuando se dio a luz a sí misma, tras quedar embarazada de sí misma cuando era también su propio padre enamorado de sí mismo pero en forma de mujer, antes de someterse a una operación de cambio de sexo. Así, pues, igualmente Jane es su propio padre. Más aún, es su propia hija porque siendo niña fue abandonada después de ser secuestrada poco tiempo después de su nacimiento, abandonada en un orfanato y años después embarazada de sí misma para parirse igualmente a sí misma. Y como hubo cambio de sexo por el camino, pues también, cómo no, y bien mirado, Jane o Madre Soltera es su propio hijo, que se hizo camarero, viajero del tiempo y en una misión sin precedentes viajó al pasado para conocerse a sí mismo, secuestrarse, abandonarse en un orfanato, enamorarse de sí mismo y quedarse preñado de su misma persona. Y bla, bla, bla tantas veces como queráis. Huevo y gallina, gallina y huevo, huevo y gallina, gallina y huevo hasta los ídem. 

¿Es posible el viaje en el tiempo? ¿Se puede viajar al futuro? ¿Y al pasado? ¿Hay alguna ley física que lo permita o lo impida, aunque aún no la conozcamos? ¿Tienen solución las paradojas? ¿Nos trasladamos a otro universo paralelo cuando viajamos en el tiempo? 

Sean cuales sean las respuestas a las cuestiones anteriores, a las que no pienso responder, dejadme que os plantee un enigma al que llevo un rato dando vueltas: ¿Cometió Jane incesto? ¿Cuál es el genotipo de Jane? Por un lado, Jane tiene la mitad de los genes de su madre y la otra mitad de su padre. Por otro, como ella es su propio padre y también su propia madre, asimismo deberá ser genéticamente idéntica a cada uno de ellos. ¿Cómo puede tener, al mismo tiempo, sólo la mitad de los genes de cada uno y también la totalidad de los mismos? 

Necesito otra pastilla para el mareo. Creo que voy a vomitar… 


Fuentes:
Time Machines, Paul J. Nahin, Springer, 2001. 
Hyperspace, Michio Kaku, Anchor, 1995.


La partícula al final del universo (reseña)

Debo confesar que siempre he tenido un poco de tirria al tema de las partículas elementales y la verdad es que no sé muy bien el motivo. Supongo que será una tara mental, otra de las muchas que poseo. Y como siempre he hecho, desde que tengo uso de razón, cada vez que reconozco una de estas cerrazones, tarde o temprano, me lanzo a intentar acabar con ellas, más por orgullo que por el ansia de curiosidad y saber, virtudes estas solamente aptas para necios.

En fin, que hace ya un tiempo cayó en mis garras afiladas un libro cuya forma de ladrillo me agradaba sobremanera, produciéndome un cosquilleo muy especial, no en vano estaba escrito por uno de mis divulgadores preferidos: Sean Carroll, físico teórico en el Caltech.

Siempre desconfiado y temeroso por el título imponente del libro: "La partícula al final del universo" y más aún por el subtítulo: "Del bosón de Higgs al umbral de un nuevo mundo", decidí dejarlo en un estante de mi despacho, esperando la llamada de la selva. Pasaron los meses y por fin pude escuchar los aullidos llamando a mi cerebro, así que ni corto ni perezoso, me dispuse a sumergirme en la aventura consciente del peligro que corría mi triste vida. Y hete aquí que lo que me encontré en aquellas 300 y pico páginas me sorprendió muy gratamente.

Efectivamente, no se trataba de ninguna manera del típico bodrio metrallonil con el que los físicos de partículas suelen liquidar a todo lector que se les ponga por delante con esa verborrea insoportable plagada de nombres impronunciables e imposibles de recordar luego en las charlas de café, donde los legos gustamos de presumir con toda la pedantería de la que somos capaces. Al contrario, el libro de Carroll me causó muy grata impresión porque estaba perfectamente organizado, se hacía fácil de leer y abordaba las cuestiones de principio a fin, con una lógica impecable. Total: en una semana, liquidado.

¿Y de qué trata "La partícula al final del universo"? Pues, como ya habréis podido adivinar, ni más ni menos que de la historia del descubrimiento de la puñetera "partícula divina", el cacareado bosón de Higgs. Pero no solamente su historia, sino también la física que le precedió, la física que le acompaña y también la más que probable física que habrá de venir después de él: supersimetría y dimensiones extra, entre otras lindezas.

El libro de Carroll, editado por Debate, está dividido en 13 breves capítulos que abarcan desde la idea original de Peter Higgs hasta la teoría de cuerdas, pasando por la historia de los aceleradores de partículas, el Modelo Estándar, las rupturas de simetría, etc. Todo ello expuesto, salvo excepciones muy puntuales, con una claridad solamente al alcance de los divulgadores privilegiados, entre los que se encuentra el bueno de Sean.

Si quieres introducirte de una forma amable, sin traumas, en el proceloso campo de la física de las partículas elementales, el campo de Higgs, y saber de una vez por qué los fermiones, bosones y demás guarrerías poseen masa, no lo dudes, con este libro lo conseguirás sin perecer en el intento. Y no te preocupes, si feneces, yo mismo acudiré a tus exequias y te obligaré a resucitar de entre los muertos...


De mamilas armónicas simples

GLOSARIO


hombre: ser animado racional, varón o mujer.

hombre-sin-mamilas: ser imaginario animado racional, varón o mujer, cuyas mamilas no oscilan ni poco ni mucho ni nada. Habita el planeta imaginario Equalitas, donde las universidades no se distinguen de la religión y solamente existe un sexo. Está dotado de pene, aunque éste no tiene fines reproductivos.

hombre-con-mamilas: ser animado racional, varón o mujer, cuyas mamilas oscilan como cualquier otra mamila que oscile al oscilar. Habita el planeta imaginario Equalitas, donde las universidades no se distinguen de la religión y solamente existe un sexo. Tan sólo uno de cada siete está dotado de pene, aunque éste no tiene fines reproductivos.





Pechas, tetos, mamos, senas, peros, melones, domingos, lolos, ubres, globas. Todes y cada une de les palabres anteriores son sinónimes y cualquiere que esté al cabo del día y no viva en el mundo de pin y pon lo sabe. Todes y cada une de les vocables anteriores aluden a tan noble y belle parte de la anatomía masculina-con-mamilas. Les hay grandes, muy grandes, enormes, pequeñes, firmes, flácides, morcillones, tieses, naturales, de silicone. Para gustes... pezones.

El caso es que nos gusten como nos gusten, ya sean de une manere u otre, lo que resulta indiscutible es que las mamilas no solamente se pueden contemplar desde un punte de viste erótico, anatómico o incluso artístico. Aunque resulte más o menos increíble también se pueden ver con los ojos de la física. ¿Que no? Seguid leyendo atentamente.

Quien más y quien menos, sin hacer demasiado alarde de imaginación y pensamiento abstracto, hasta el/la más desmemoriado/a será capaz de recordar la forma de agitarse tan característica que poseen las mamilas cuando el cuerpo a quien pertenecen da saltos, corre o baila. Pues bien, si se deja el ocio de lado y se opta por observar el alegre movimiento de los globos bajo la óptica de la ciencia, en concreto de la física, no hay que ser ningún/a genio/a para darse cuenta de que recuerda enormemente al de un/a péndulo/a simple, un artefacto constituido por una cuerda, cadena, hilo o similar de uno de cuyos extremos cuelga una masa (también denominada, comúnmente, lenteja) y que se hace oscilar en un movimiento de vaivén al sujetarlo por el extremo opuesto. El/La péndulo/a de un/a reloj/a de cuco/a o un/a reloj/a de pared son ejemplos/as que todos/as conocemos. Los/Las físicos/as llamamos a este vaivén característico de un/a péndulo/a con el aburrido y nada sugerente nombre de movimiento oscilatorio armónico simple o, simplemente MAS.

Otro sistema físico muy conocido es un muelle con un extremo fijo y que estiramos del otro, soltándolo después, ya sea en posición vertical u horizontal. El movimiento que describe el muelle también es un MAS.

Los movimientos oscilatorios y, dentro de ellos los armónicos simples, aparecen profusamente en los libros de física, pues sirven como modelos para explicar el comportamiento de no pocos sistemas físicos reales, desde relojes hasta los/las amortiguadores/as de un coche, pasando por las vibraciones de los propios átomos en una red cristalina o la masturbación masculina-sin-mamilas si se hace correctamente. Y, por supuesto, como no podía ser de otra forma en un post como éste, en el caso de las MAMILAS.

Según la posición particular en que se encuentre el cuerpo de un hombre-con-mamilas al realizar el acto sexual con un hombre-sin-mamilas, el movimiento más o menos complicado que describen sus peras es una combinación aproximada del que ejecutan un muelle y un/a péndulo/a simple. Así, durante la postura del misionero, los pechos simulan más bien muelles, mientras que en la postura del perrito se asemejan más a péndulos simples.

El tiempo que tarda un péndulo o un muelle en describir una oscilación completa, es decir, desde que lo soltamos hasta que vuelve a pasar por el mismo punto se denomina período y es una cantidad característica del oscilador. Por ejemplo, para un péndulo simple dicho período depende únicamente de la longitud de la cuerda, cadena o barra de la que se suspende la lenteja. El/La péndulo/a de un/a reloj/a de pared tendrá normalmente un período más grande que el de un/a reloj/a de cuco/a. También podéis comprobar la afirmación anterior cogiendo una piedra, atándola a un extremo de una/un cuerda/o y hacerla oscilar para distintas longitudes de ésta. Comprobaréis que cuando la longitud es pequeña la piedra oscila más rápidamente que cuando es grande, por lo que el tiempo entra cada dos oscilaciones sucesivas también es menor en el primer caso.

Se suele definir, asimismo, la/el frecuencia/o de la oscilación como el/la inverso/a de su período y se mide en unidades llamadas hertzs (hercios, en castizo). Si el período de un/a péndulo/a es, por ejemplo, de 0,1 segundos, su frecuencia será 10 hertzs o lo que es lo mismo, dicho péndulo ejecutará 10 oscilaciones cada segundo.

Bien, volvamos a las mamilas de nuevo. E imaginemos que estamos en un frenesí devorador de posturas sexuales, empezando por la del perrito. En este caso, los pechos del hombre-con-mamilas colgarán verticalmente y se desplazarán adelante y atrás al ritmo de las embestidas del cuerpo masculino-sin-mamilas (aunque también puede éste permanecer quietecito y que sea el primero el que se mueva). Si el hombre-sin-mamilas comienza con embestidas suaves, las lolas harán algo similar. Pero a medida que aumente el ritmo con la excitación, el bamboleo llegará a un punto de máxima frecuencia en el que las domingas oscilan violentamente. Si llevamos un/a cronómetro/a a mano podremos medir dicha frecuencia, cuyo valor recibe el nombre de frecuencia de resonancia. Incrementar más el ritmo de las penetraciones no hace aumentar el dramatismo de las oscilaciones de los pechos sino todo lo contrario; una vez alcanzada la frecuencia de resonancia, vuelve a descender llegando incluso a apreciarse tan sólo una leve sacudida, algo parecido al aleteo de un colibrí. Por supuesto, según lo afirmado más arriba, tanto el período de las mamilas, como su frecuencia y la resonancia dependen del tamaño de las mismas, así como de la firmeza del tejido que las constituye. Unos melones voluminosos y de pulpas/os flojas/os o flácidas/os tendrán períodos sensiblemente superiores a los de unos melones pequeños. Consecuentemente, las frecuencias serán menores en el primer caso que en el segundo. La firmeza del tejido mamario y la mayor o menor elasticidad de la piel juegan el papel de lo que en física recibe el nombre de amortiguamiento y a los osciladores afectados por éste se les conoce como osciladores amortiguados. En este sentido, un pecho pequeño y firme puede llegar incluso a oscilar de una forma apenas apreciable.


Bien, dejemos de dar embestidas adelante y atrás y cambiemos de postura. Vamos con el misionero. Ahora los senos tenderán a aplastarse por efecto de su propio peso sobre el tórax del hombre-con-mamilas, describiendo un movimiento más parecido al que ejecuta un muelle que hayamos estirado en la dirección horizontal. Algo completamente similar a un muelle estirado en la dirección vertical sucede en una postura en la que el hombre-sin-mamilas permanece tumbado en la cama y el hombre-con-mamilas se coloca sentado sobre él, mientras salta arriba y abajo durante la penetración. Resulta sencillo en ambos casos relacionar el período con la frecuencia y la frecuencia de resonancia para esta situación.

En efecto, la frecuencia de las oscilaciones para los muelles dependen de dos variables: lo rígido o blando que sea el muelle (su constante elástica, en el lenguaje de la física) y su masa (aquí suele incluirse también la masa del cuerpo que se sujeta a su extremo). Si el muelle posee una gran rigidez (constante elástica de valor alto) la frecuencia de las oscilaciones aumenta, mientras que con la masa del muelle ocurre lo contrario, es decir, cuanto mayor masa menor frecuencia. Aplicando todo esto a las mamilas, se comprueba sin más que disponer de un rato de retozo en buena compañía que unos voluminosas berenjenas de la talla 105 o más poseerán una frecuencia de vibración considerablemente menor que las de otras de una talla 80-85. Por otro lado, un tejido firme, ya sea natural o protésico contribuirá al incremento de la constante elástica de la/el dominga/o... digo, del muelle y hará que la frecuencia de oscilación también se incremente en consecuencia. En cuanto a la resonancia, siguen siendo válidas las afirmaciones hechas para las lolas pendulares o pendulonas. Con la edad y la pérdida de firmeza, las mamilas de los hombres-con-mamilas suelen cambiar de frecuencia de resonancia a lo largo de su vida.

Una aplicación práctica interesante, aunque no en lo referente al acto sexual, de lo anterior es el sujetador que usan algunos hombres-con-mamilas que practican deportes en los que el movimiento oscilatorio de sus pechos puede llegar a resultar bastante molesto, en realidad. Durante la práctica del atletismo, por ejemplo, dependiendo de la velocidad de carrera y del tamaño de las berenjenas pueden en ocasiones alcanzarse frecuencias de oscilación muy cercanas a la resonancia, haciendo que la sensación de incomodidad o incluso dolor aparezcan de forma ostensible. ¿Qué hace el sujetador en estos casos? Pues, sencillamente, presionar las mamilas contra el pecho y simular un tejido mamario más firme o, dicho en lenguaje científico, incrementar la constante elástica del muelle-mamila y, consecuentemente, la frecuencia de resonancia, haciendo que ésta se alcance más difícilmente y el ejercicio sea más placentero. Los suspensorios para los testículos masculinos-sin-mamilas se basan en el mismo fundamento.

Así que ya sabéis, chicos-sin-mamilas y chicos-con-mamilas, monstruos y monstruas. Cada vez que os encontréis en situación de disfrutar de la anatomía práctica, espero de corazón que llevéis con vosotros un cronómetro y observéis con atención y espíritu científico todos y cada uno de los preciosos movimientos de vuestros cuerpos. Hay mucha física involucrada en ellos. Al fin y al cabo, no sólo de corridas vive el torero... ¡Salut i força al canut/a!



NOTA: Durante la redacción de este post no se ha maltratado a ningún hombre-con-mamilas.